Gatos humanos

El periódico Tribuna de La Habana, que es el “órgano del comité provincial del partido” publicó este domingo 30 de septiembre, en la segunda página, una pequeña nota que me puso a pensar. Le hice una foto con un móvil y en el párrafo siguiente transcribo el sinsentido informativo, debido a la mala calidad de la imagen.

Esterilización masiva de gatos callejeros

El Instituto de Veterinaria convoca para la campaña de esterilización masiva de gatos callejeros para el control de la natalidad, desde el 19 hasta el 26 de octubre.

Los turnos se solicitarán personalmente o por el teléfono: 878-1546 en la propia Clínica de Veterinaria, sita en la Avenida Salvador Allende (Carlos III). Cada día se atenderá de 20 a 25 gatos de 9:00 a.m. a 12:00 m.

Clara Luz

Si los felinos que piensan esterilizar son callejeros, ¿para qué convocan a una campaña? ¿Pensarán que los gatos asistirán por sí mismos para ser operados y beneficiarse quirúrgicamente con la planificación familiar?

Los mininos agradecen sin duda, que les hayan habilitado un número telefónico para llamar de forma ordenada y solicitar los turnos, pero seguramente prefieren dejarle esos tests de higiene mental a los humanos —ya habituados a las colas—, mientras ellos escalan hacia formas más elevadas y tradicionales de expresión amorosa y conservación de la especie. Puede ser que además —por machistas que son— piensen dejarles ese “asuntico” tan delicado a sus congéneres hembras, pues probablemente teman, dado que fue una fémina la redactora de la nota periodística, que exista un problema de género y haya también alguna burócrata con bisturí apuntando con esa operación directamente a sus gónadas.

¿Quién fue el iluso que imaginó que «los micifuces» irián animal o personalmente a la Clínica de Carlos tres palitos a pasar por ese mal momento? Es que si se trata, efectivamente, de gatos callejeros, es ilógico pensar que los ciudadanos se dediquen a recogerlos, como en un trabajo voluntario, para llevarlos a esterilizar. ¿O esa es la intención?

¿”(…)Se atenderá” o «atenderán de 20 a 25 gatos»?

Aunque a modo de cierre dejé esta duda para el final, me pregunto fundamentalmente si han tenido en cuenta la visible disminución de la población de este «conejo de los tejados» debido a la falta de carne roja que padecen los ciudadanos desde hace años y que se agudizó a partir del llamado Periodo Especial. Igualmente me cuestiono ¿qué sucederá con las ratas que aumentan cada día en número y visibilidad en la urbe capitalina, cuando disminuya la reproducción de los felinos? Como hasta ahora el control de los vectores ha sido ineficaz durante décadas, puede ser que el objetivo sea que los humanos, mayores en cantidad que los gatos, tengamos que cazar en un futuro no muy lejano a esos hediondos mamíferos transmisores de enfermedades y “echarles mano” como única alternativa cárnica. Entonces es posible que al fin le ganemos la batalla a los roedores.