Los reptiles pueden ser también la opción

Las iguanas

No son animales domésticos, pero muchas personas los adoptan como tal, por lo que su adaptación al terrario y a nosotros puede resultar costosa, llegando a presentar comportamientos agresivos. Según Antonio Rodríguez, veterinario especializado en animales exóticos, “el carácter tiene un componente genético, pero sobre todo influyen los estímulos ambiéntales que recibe el ejemplar desde que nace”.

Las iguanas son unos animales que tienden a defenderse cuando se sienten atacados. Hay que tener en cuenta que son reptiles cuyo ámbito natural es la selva y sus reacciones están provocadas por su fuerte instinto de autoprotección. Hay que tener pensado de antemano que requiere un lugar amplio para vivir. Esto es así porque una iguana adulta puede llegar a medir 1,5 metros de largo. Es imprescindible equipar este espacio con una serie de artículos del todo necesarios para que esta mascota tan especial disfrute de las mejores condiciones de vida.

El terrario debe tener las siguientes medidas: en el caso de que vaya a ser ocupado por una iguana joven (aquellas con menos de 18 meses), deberá medir 80 cm. de largo por 70 cm. de ancho por 100 cm. de alto. Si es una iguana adulta la que lo va a habitar, es decir, una con más de tres años, el habitáculo medirá 3 m. de largo por 1,5 m. de ancho por 2 m. de alto.

Además, ha de disponer de una placa calefactora, un tubo fluorescente emisor de rayos UVB, un recipiente para la comida y otro para el agua, siendo este último lo suficientemente grande como para permitir que la iguana se bañe en él. Los tubos fluorescentes sirven para que el lagarto sintetice correctamente la vitamina D3. También es bueno colocar en el terrario ramas secas para que la iguana pueda trepar por ellas. Con respecto a la temperatura del hogar de este animal, a lo largo del día deberá oscilar entre los 28ºC y 32ºC y, durante la noche entre los 19ºC y 25ºC. Para conseguir estas elevadas temperaturas en la época invernal, existen numerosos modelos de calefacciones. ebe estar situado en un lugar alejado del paso y muy iluminado. Si la iluminación del sol no es la adecuada, hay que recurrir a la artificial. Esto se debe a que la iguana puede pensar que se acerca el invierno e iniciar su hibernación. La humedad tiene que ser del 60% ó 70%, lo que se logra fácilmente pulverizado agua directamente en el terrario.

Camaleones

Los camaleones, como todo ser vivo, deben ser tratados y cuidados adecuadamente. Muchas veces, por desconocimiento o imprudencia adquirimos animales a los que no vamos a poder atender de forma correcta. A diferencia de otros reptiles, los camaleones solo aceptan como alimento presas vivas. Este punto debe ser tenido muy en cuenta a la hora de adquirir un ejemplar. Si no puedes tener alimento vivo constantemente, deberías decantarte por otra especie de reptil, animal o afición.

Disponer de alimento vivo no es tener un bote con gusanos de harina y cuatro grillos mal alimentados. Los camaleones necesitan una dieta variada que debe incluir el máximo número posible de presas. Además dichas presas deberán estar correctamente alimentadas y en caso necesario habrá que añadir calcio y vitaminas para suplir las posibles carencias nutricionales de los camaleones cautivos.

Entrando en ciertos grupos de camaleones, hay que destacar la dificultad añadida que entraña el mantenimiento, por ejemplo, de los camaleones de montaña. Éstos necesitan caídas de temperatura nocturnas imposibles de reproducir en un piso o apartamento. En su medio la temperatura puede rondar los 5 -10 ºC (o menos) por la noche y raramente supera los 25 ºC de día.

En nuestras latitudes, en verano, las temperaturas nocturnas pueden superar los 20 ºC y las diurnas los 40 ºC. El resultado no se hace esperar: los camaleones mueren en un par de días. Por tanto, si no podemos mantener estas temperaturas, deberíamos descartar determinadas especies.

Las dos especies que con mayor frecuencia se crían en cautiverio son los Chamaeleo calyptratus y Furcifer pardalis. Ambas especies son relativamente fáciles de mantener y son de las más espectaculares, por lo que buscar otras especies sólo complica las cosas, haciendo que lo que podría ser una experiencia y afición maravillosa, termine en impotencia, frustración y con la vida de un maravilloso animal.

En algunas tiendas de animales se ofrecen camaleones, cogidos de la naturaleza o criados en ’granjas’ en semilibertad. Estas instalaciones normalmente son zonas salvajes acotadas mediante mallas o similares para proteger a los camaleones de depredadores, mantener grupos aislados y evitar las capturas directamente del hábitat natural. Los animales provenientes de estas ‘granjas’ suelen portar parásitos internos, además de llegar tremendamenteestresados a las tiendas.

Podemos reducir al máximo estas posibilidades si adquirimos camaleones criados en cautividad. Estos ejemplares han nacido con supervisión y generalmente llevan varias generaciones gestándose de forma controlada. Están acostumbrados a la presencia humana y no añoran los espacios abiertos. No suelen tener parásitos y no padecen largos días de transporte y almacenaje.

Las tortugas

Una tortuga como animal de compañía, resulta radicalmente diferente a otras mascotas más tradicionales como, por ejemplo, un perro o un gato. Se trata de una experiencia muy enriquecedora, sobre todo, para los más pequeños de la casa, ya que podrán sentirse responsables del nuevo miembro de la familia, mientras que con un can o un felino doméstico, un adulto deberá estar más pendiente durante momentos esenciales tales como el paseo o el cepillado.
Sin embargo, la tortuga también necesita de una serie de condiciones indispensables para asegurar su óptimo bienestar. En primer lugar, la mayoría de las tortugas que se comercializan actualmente dependen del medio acuáticopara sobrevivir. El hecho de necesitar un hábitat diferente al nuestro, responde a determinadas peculiaridades de las que debes informarte.

El primer objeto que debes adquirir es un acuario. Existe una gran diversidad en cuanto a tamaños y formas. Resulta realmente útil adelantarse al futuro desarrollo de tu nueva mascota comprando un habitáculo lo más grande posible, así no tendrás que desechar los que vayan quedándose pequeños y gastarte más dinero a la larga.

Las tortugas precisan de gran cantidad de calor para mantener sus funciones vitales, por ello la instalación de un calentador es esencial. La temperatura del agua dependerá de la especie que tengas, pero suele oscilar entre los 20 °C y 28 °C. Para el cálculo de la misma debes saber cuántos litros de líquido tiene tu acuario.

La fórmula es sencilla; hay que multiplicar la longitud, la altura y la profundidad en centímetros y, después, dividir esta cifra entre 1000. De esta manera, sabrás la capacidad de tu acuario. Una vez tengas un resultado, multiplícalo por 0,5 y obtendrás la regulación necesaria de tu calentador.

Recuerda que cada vez que limpies el acuario éste debe desconectar.

Con el fin de controlar adecuadamente la temperatura de tu acuario, emplea un termómetro. Se trata de una pieza barata y ciertamente útil, ya que podrás verificar la temperatura del agua cada día, dándote la pista para regular el calentador si fuera necesario. Otro de los complementos fundamentales es el acondicionador. El agua corriente contiene muchos elementos químicos, como el cloro, sales y flúor, que disueltos en el acuario provocan irritaciones cutáneas. Un ejemplo muy sencillo son las cañerías de cobre por donde tiene que pasar el agua para llegar a nuestros hogares. Durante el trayecto se desprenden pequeñas dosis de cobre, perjudicando la vida del reptil.

Por último, es preciso señalar que, a efectos decorativos, un acuario se verá más atractivo si colocas rocas y piedras, pero asegúrate de que carecen de aristas que puedan dañar a tu mascota.