Los galgos de Tijuana

By: Aitana Tijuana

Tijuana tiene un ícono inevitable: el Hipódromo Caliente. Su estructura física ha sufrido muchos cambios a lo largo de los años y ha resurgido literalmente desde las cenizas, como un ave fénix, temida y elogiada. Historias de ángeles y demonios; glorias mundiales y violentas tempestades han azotado -desde su fundación- al Hipódromo. Cuando nuestra ciudad apenas contaba con mil habitantes, el 1 de enero de 1916, se abrieron las puertas de lo que fueron sus primeras instalaciones en las inmediaciones del cruce fronterizo. Desde entonces se empezaron a escribir las primeras páginas en la vida azarosa de esta ciudad legendaria y fascinante que aparecía de pronto en el mapa turístico mundial, por su oferta singular: las carreras de caballos y de galgos.
Este mes de mayo, se cumplieron sesenta y cinco años del arranque de la primera carrera de galgos en la actual ubicación del Hipódromo y es sorprendente como muchos residentes de Tijuana desconocen que existe este atractivo accesible para el público en general, la mayoría ignora que adentro de este espacio emblemático, se celebran diario 10 carreras donde participan 80 hermosos y veloces galgos en su loca carrera tras una liebre artificial.
Es aquí donde se celebraron las originales carreras de galgos montados por changuitos y los ejemplares, en lugar de ser presentados por los entrenadores, lo hacían bellas edecanes para hacer el espectáculo más atractivo. Hoy en día, estas carreras de galgos se transmiten por video a 16 países distintos, son animales que requieren un entrenamiento especial desde cachorros y son objeto de cuidados extremos para conservarlos en condiciones óptimas de salud.
Su alimentación es clave y debe ser perfectamente balanceada a base de pollo, croquetas, arroz y verduras, todo en cantidades específicas, ya que una hora antes de cada carrera deben registrar un peso promedio oficial.