EL GATO EN LA CIUDAD II: El territorio

En el tema de hoy vamos hablar sobre el territorio de los gatos. Sin entrar en las capacidades sociales, ni la formación de colonias, hoy nos centraremos en el territorio físico, de este modo entenderemos mejor a nuestro gato y seremos capaces de mejorar su territorio, que en este caso es nuestra casa.

El territorio es el área que un animal defiende de otros de la misma especie (agresión intraespecífica) y lo defienden insistentemente por que es el lugar donde se concentran los recursos que aprecia y estos son: alimento, sexo (sólo en época de procreación y cría) y descanso.

El tamaño del territorio, en estado salvaje, dependerá de la concentración de estos tres factores y la capacidad de su propietario para defenderlo. Esto requiere un gran esfuerzo, el gato (y todos los animales territoriales) tienen que recorrerlo, vigilarlo, marcarlo y defenderlo activamente si entra un intruso. Visto así, parece algo muy costoso y lo es, pero los beneficios son mayores (si no, no lo harían). Sin embargo el tamaño del territorio en un gato domestico depende del tamaño de la casa.

Campos territoriales:
El territorio se compone de varias parcelas en las que realizará distintas actividades.
Campos de actividad: Es el área que se corresponde con las actividades de depredación, juego y reproducción.
Campos de aislamiento: El área que elige el gato para refugiarse y descansar. Está destinado al sueño, aunque también lo usan como refugio ante momentos de estrés o enfermedad.
Campos de intolerancia o agresión: Son las zonas del territorio donde no se permite la presencia de un congénere y si esto llega a ocurrir se desencadenaría un ataque.
Los gatos pueden tolerar la presencia de otros gatos en su territorio, incluso compartirlo y formar colonias. Esta tolerancia dependerá de la disponibilidad de recursos (si son abundantes la compañía será aceptada) y la actividad que se realice. Por ejemplo, en una zona de juego se aceptan otros gatos, sin embargo en un área de reproducción o caza no. Normalmente los distintos territorios de distintos gatos comparten áreas que se solapan. El comportamiento entre ellos en dichas zonas es bastante complejo y daría que hablar más de una entrada.

Pues bien, nuestro gato doméstico que vive plácidamente en un piso también es territorial y adaptará su territorio a nuestra casa y para mejorar su calidad de vida y evitar problemas vamos a ayudarlo a tener un territorio a su medida.

Zona de descanso: Importantísima, en estas zonas pasará la mayor parte del tiempo. Elegirá varios lugares de la casa donde dormitar y acicalarse (conducta de grooming). Lo ideal es que pueda elegir según el momento y su estado emocional entre sitios tranquilos donde tenga intimidad a sitios, que aunque también sean cómodos, estén en compañía, como es el salón (ese gato independiente y arisco del que hemos oído hablar disfruta muchísimo en el regazo de su dueño viendo la tele). Si alguno de estos sitios está cerca de una ventana por la que puedan tomar baños de sol muchísimo mejor. Es fundamental que puedan acceder a puntos elevados donde descansar y refugiarse, estos puntos aumentan el nivel de actividad, la conducta exploratoria y son zonas elevadas de observación donde pueden ver lo que pase alrededor y estar a salvo. De esta forma los gatos son capaces de canalizar y gestionar bien los momentos de estrés; además de aislarse cuando quieran intimidad, pero controlando la situación. Esto puede conseguirse permitiéndoles el acceso a estanterías y mobiliario alto o con torres rascadores.
Zona de alimentación: Tiene que ser un lugar tranquilo (os habréis dado cuenta que esta es una palabra muy usada) el comedero debe resultarle cómodo. Si los recipientes de agua y comida están separados mejor, les resulta más atractivo el agua cuando no está cerca de la comida (notaréis que beben más), las fuentes de agua son una gran idea. Es muy importante que la bandeja higiénica esté alejada de esta zona.
Zona de aseo: Como hemos dicho alejada de la zona de alimentación. Ya hablaremos en el siguiente artículo (El gato en la ciudad III: la higiene y el marcaje) sobre la higiene, aquí solamente diremos que es recomendable poner más de una en puntos opuestos de la casa y eliminar las heces y bolas de orín a diario.
Zona de juego: Toda la casa es buena, respetando el resto de las zonas. Participemos en sus juegos y démosle artilugios con los que se pueda divertir (recordemos la anterior entrada: el gato en la ciudad I: el juego).

Si nos fijamos bien veremos como nuestro gato por propia iniciativa establecerá zonas particulares para actividades concretas. La de descanso, aseo e higiene estarán claramente separadas, sin embargo la de descanso y juego a veces pueden ser la misma, dependiendo del momento. En pisos pequeños, colocar plataformas elevadas ayudará a separar las distintas zonas del territorio. No olvidemos que en cualquier caso son importantes para su comodidad y salud.

Si respetamos sus lugares de descanso y mantenemos el orden del resto de las zonas nuestro hogar será su mejor territorio.

Corchea y Lola descansando sobre el respaldo del sofá