El fotoreportaje de Albrecht Pachtli desde la gran manzana

Albrecht Pachtli es de esas figuras que amas u odias. Debo confesar que yo siento ambas hacia su persona. Independientemente de ello él siempre ha sido un periodista de primer nivel. Los insto a que lean su historia y saquen sus propias conclusiones.

CREIZI CAT LEIDI OPEREISHON

by: Albrecht Pachtli

Me había levantado esa mañana con un escozor en el cuello, probablemente un desenlace ordinario después de una noche de alcohol, chicas y headbanging al doble bombo de un poco de metal en mi bar favorito Duff’s Brooklyn (en 168 Marcy Ave
Brooklyn, NY 11211, por si se encuentran en la gran manzana y quieren reventarse). De pronto escuché una voz “Te despertaste guapo de tu cruda beibi” (Such a handsome hangover you carry sweetpie fue la frase real, pero la adapté lo mejor que pude). “No de nuevo”, dije en mi cabeza aguijoneada aún por los restos de alcohol. Me apresuré en despedirme de mi compañera para poder tomar mi primera taza de café del día SOLO, desnudo y sin interrupciones. Leí el New York Times (de 4 días antes, la verdad no sé para qué lo había comprado) y cuando terminé con él (o más bien cuando él terminó con mi paciencia) hice lo que cualquier ciudadano consciente y sustentable haría y se lo di a mi periquito Percibal Loewe Zappa para que le diera una leída y un segundo uso como pañal en su pequeña jaula de alambre de oro. Cepillé mis dientes, alimenté a mis peces y eché un último vistazo al hermoso panorama que me brindaba el Soho neoyorkino. Cuando estaba por salir de mi flat me sorprendió ver a un gato negro corriendo desde mi cama hacia el cubo de escaleras. Me di cuenta que mi dolor de cuello se debía al gato (soy alérgico al pelo de gato y me llega la ictericia sobretodo en el cuello y las escamas) y no al headbanging, el consumo de alcohol o el sexo casual. Pero naturalmente no me alarmé, aprecio a todas las criaturas y más aquellas que muestran inteligencia e independencia, así que tomé mis llaves, mi abrigo y mi sombrero de piel de codorniz y salí.

Una vez en el metro no podía evitar pensar qué diablos hacía un gato negro debajo de mi cama, le daba vueltas en mi cabeza una y otra vez al asunto hasta que mis reflexobsesiones mañaneras fueron interrumpidas por un niño de aproximadamente 10 años vestido (o más bien desvestido) a la manera de naked cowboy (con el sombrero, la ropa interior y todo) pidiendo dinero. Llegué a Central Park, prendí un porro, me senté en una banca y me relajé como buen cristiano, pelando los ojos en busca de alguna pista de historia interesante (a final de cuentas para eso estoy, para ello me pagan). Mis ojos de cazador detectaron diferentes presas potenciales:

*Viejecita suicida. No, es bastante predecible, últimamente apenas se limitan a ser una nota al pie de página de un periódico sensacionalista.

*Niño vestido de naked cowboy. ¿Desde dónde me siguió?. No, es demasiado controversial, child pornography and all.

*Mujer tetratetona. No, creo que es demasiado HIPSTER, y yo soy ANTI-HIPSTER o más bien A-HIPSTER. Creo que sólo la ignoraré. Uno, dos, tres, ¿o si le tomo una foto? No, mejor lo dejo así.

*Chico con pantalones ajustados, MUY ajustados. Quizás debería pedirle su número. No Albrecht concéntrate.

*Qué curioso, están representando west side story en el parque, sí, eso podría interesar. No, espera, eso es tan hace tres temporadas.

Así se encontraba mi stream of consciousness cuando la viejita suicida se acerca a mí y me dice “Have you heard the good news?” por dentro estaba que chillaba de rabia, si hay algo que me molesta más que una viejita suicida que no se suicida es que quiera venderme a Cristo, y más en un día tan soleado y lindo. ¿Quién quiere escuchar de crucifixiones y culpas y sangre y gore cuando hace un clima tan apetecible y hay nenorras tan cándidas y patos en el agua y ni una sola nube en el cielo?. Pero si algo hay que decir de Albrecht Pachtli es que soy todo un caballero, así que la escuché atentamente y le respondí “I’m a budhist grandma, now hit the road!“, “Oh, but I wasn’t trying to engage you in any of those proselytizing christian bullshit, God knows I hate those motherf*ckers! No, but you strike me as a cat fancier…. am I right?” “Well… actually…” “Great! then come with me“.

No tenía idea de lo que me estaba metiendo, pero acepté el encuentro como una señal de la dirección en que habría de buscar mi próxima historia y simplemente me dejé llevar como una hoja en el viento, como un papalote en la tormenta, como un hombre ciego en una orgía little did I know.

Llegamos a un edificio de unos 30 pisos con apariencia art decó en 110th street. Vi un gato negro adentrarse a toda velocidad hacia el interior, me pareció familiar (¿sería acaso el mismo gato negro del departamento?) entré, cruzamos el lobby hacia una sala oscurecida donde había muchas señoras, en su mayoría de edad mediana y avanzada y lo más extraño: llevaban collares puestos. Entonces la viejecita que me había acompañado tomó su lugar dentro de lo que parecía ser una especie de sala de conferencias (o teatro un poco descuidado) y se colocó un collar alrededor del cuello. A continuación salió un gato negro y tomó el estrado, entonces reparé que la parte inferior del teatro estaba abarrotado de gatos negros. Una señora rubia vestida a la Jacquie-Kennedy se colocó al lado del felino en actitud solemne, se apagaron las luces restantes dando énfasis a la iluminación del escenario, al gato y la mujer. En seguida el gato comenzó a maullar de una forma un tanto hosca y extraña que me recordó algo a Hitler (y a Groucho Marx), la mujer traducía:

A way a lone a last a loved a long the riverrun, past Eve and Adam’s, from swerve of shore to bend of bay, brings us by a commodius vicus of recirculation back to Howth Castle and Environs, where our species lived and longed largely to be loved by the human creature. Such a shallow empty drowse that was. So now brothers and sisters after all the fires, and works, and all the blood and destruction that has been commited against our kind by the unholy humanape I urge you to arise once again as the sole rulers and lords of land and sea and of everything in between.

ARISE!!! ARISE!!!

It’s time to begin with the “Crazy cat lady” operation. Slaves, you know what to do!!

Debo admitir que mi sangre se heló y sentí que la vida abandonaba mi cuerpo: ESTABA AL INICIO DE UNA REVOLUCIÓN GATUNA, que habría de conquistar el mundo. Desconocía su plan pero había que temer lo peor. Ahora se confirmaban todos mis temores y sospechas instintivas sobre los felinos, todo el tiempo habían estado planeando nuestra destrucción en la oscuridad, en las calles desoladas de las ciudades, en las intersecciones de los caminos rurales, los gatos de toda raza y nación habían urdido una estratagema para derrocar nuestro señorío como especie dominante sobre la tierra. Pero ¿por qué me había llevado a mí a ese lugar, la viejecita suicida, la esclava?, la verdad es que temía lo peor. Salí corriendo del teatro pero los gatos me cerraron el camino, entonces me dijo la misma anciana “We need to ask you a favor“. Salimos del teatro hacia la calle y cuando llegamos a la acera de la calle 110 las esclavas colocaron sus collares sobre los cuellos de sus amos gatunos y entonces prosiguió “Lord Azrael says that he wanted from you to take a photo of this meeting, just as we lay here on the curb of 110th street” “Why are you doing this?” “It’s the first phase of the plan” “Why me, why is it that you allowed me to hear all your plan? What will it happen to me?“, entonces Azrael habló en un inglés un tanto mocho (pero bastante comprensible considerando que era un gato el que hablaba) “I’ve been watching you, you are what the humans call a HIPSTER, we need your skills to take this picture and then make it a sort of mmmm virus on the net”What if I talk? And by the way I’M NOT A HIPSTER!” “You are more than welcome to do so, who’s gonna believe you yo!? AND YES, YOU ARE A H-I-P-S-T-E-R” “You flurry bastard!” tomé la foto y la hice circular por las redes , en este punto es todo un fenómeno mundial, el primer paso del plan de dominación mundial gatuno ha sido puesto en marcha. Desde entonces camino con horror las calles de la gran manzana, esperando el sonido de las sirenas, las llamas en las calles, el hacha que habrá de caer sobre mi cuello un fatídico día del que quisiera pretender (oh meine seele) no tengo conocimiento alguno. Sé que no me creerás apuest@ lector, pero necesitaba hacer ésta crónica a modo de confesión. Me tildarás de loco, o algo peor, la verdad es que espero que todo haya sido sólo un mal sueño. J u s t   a  d r e a m m m m .

PS God bless America

La temible foto en cuestión