Nuestro Paseo de Aniversario

Por fín tuve tiempo de editar las fotos del paseo a la cabañita del fin de semana. La pasamos tan rico que no sabemos como fuimos capaces de empacar y volver al mundo real cuando se terminaron los tres días más relajantes de la vida.

Chad y yo hemos hablado de algún día comprar una cabañita entre arboles el alguna parte no muy lejos de Los Angeles. Un sitio a donde irse para escapar del tráfico y el ruido y la polución de la ciudad. Un lugar donde él pueda pintar y escribir en paz y donde yo pueda sembrar verduras y tal vez tener algunas gallinas 🙂

Yo crecí en una ciudad como Los Angeles, Bogotá en Colombia es una ciudad grandísima, llena de carros, buses y gente. Y aunque es a lo que estoy acostumbrada, y en verdad no me imagino viviendo en un pueblo pequeño, mis papás siempre tuvieron una casita de campo en algún lado. Así que los fines de semana, empacábamos un par de cosas y nos escapábamos de la ciudad. Nos poníamos botas de caucho, jugábamos con animales y nos trepábamos a los arboles de naranjo y guayaba.

Para mi papá siempre ha sido muy importante mantener un balance entre ciudad y campo, y creo que la educación y las experiencias que vivimos gracias a su amor por la naturaleza han sido invaluables. Yo quisiera mantener ese legado vivo, no solo para mi, sino para Amelie. Quiero que Amelie ame la ciudad como yo. Que aprecie la cultura y la variedad de gente y el ruido y la música y hasta el mugre. Y quiero que ame el campo también.  Que su experiencia en la ciudad le permita apreciar más y mejor una escapada a un mundo más tranquilo. Que disfrute un día de lluvia con barro hasta los codos. Que no se asuste con insectos pequeños. Que aprenda a trepar arboles y a comer frutas de las ramas. Que sepa disfrutar de algunos días sin televisión por cable ni computadoras…

Aquí están pues algunas fotos del fin de semana 🙂

Como dije, la pasamos genial. Pero no fue todo diversión. También trabajamos mucho. Chad se encargó del fuego para mantenernos calienticos.

Love se encargó de disfrutar del fuego. Ella fue la que trabajó más duro. Love siempre tienen tantas responsabilidades. Pobre, debe manejar un nivel de estrés extremo!

Yo cociné en la chimenea…

y todos trabajamos mucho en disfrutar un pic nic en la noche.

Jugamos Dominó y cartas.

Love corrió y corrió libre y sin correas,

y excavó huecos para huesos imaginarios.

Y después de tanto trabajar, descansó un rato.

Mientras tanto nosotros leímos en amacas,

y descubrimos sombreros simpáticos.

Y al final, terminamos cansados de tanto sufrir. Que vida tan dura!