¿Por qué los perros lamen?

SABIAS QUE…

LOS PERROS LAMEN PARA SOCIABILIZAR

Aunque los perros se han adaptado a nuestras jerarquías y normas de conducta, conservan muchos comportamientos instintivos que podemos observar en sus antepasados los lobos o en canes que viven en estado salvaje.

Para poder comprenderlo hay que tomar en cuenta los siguientes aspectos conductuales:

Cuando los perros nacen, la madre los lame con tanto esmero y ternura que podemos pensar que es un gesto de amabilidad y para demostrar lo cuan orgullosa esta como madre; sin embargo este tiene otras finalidades, una de ellas es estimular la circulación periférica de los cachorros y al mismo tiempo los identifica con su olor; ahora bien, cuando los cachorros lamen el rostro de la madre es para identificarla por su olor (ya que hay que recordar que los cachorros nacen con los ojos y las orejas cerrados) y para pedirle de comer.

Recordemos que cuando una loba madre regresa de su caza diaria, las crías se amontonan a su alrededor y le lamen la cara, no como un gesto de bienvenida o de alegría sino con un propósito mucho más funcional: intentan estimular la regurgitación, un reflejo bien desarrollado en los canes salvajes. Se trata de una cuestión práctica, puesto que para la madre es mucho más fácil transportar la comida en el estómago; además, esta comida parcialmente digerida resulta ideal para alimentar a las crías. Los perros domésticos tienen reducido este reflejo de regurgitación con respecto a lobos y chacales dado que los humanos facilitamos este proceso.

Siguiendo con el crecimiento de los cachorros, el lamido es una forma de identificación social dentro de la manada y para establecer la jerarquía o subordinación dentro de la misma. Además los perros utilizan el lamido para ellos como una forma de higiene.

Si un perro adulto lame la cara de otro puede ser un signo de respeto hacia un can más dominante. Para ello, el animal que proporciona el lametón baja su cuerpo como queriendo hacerse más pequeño y mira hacia arriba, intentando mostrar una actitud sumisa, ya que trata de anular las posibles respuestas agresivas de su superior. El perro que lo recibe, por su parte, mostrará su liderazgo irguiéndose y aceptando el gesto pero sin corresponder a él.

Además, anatómicamente hablando los perros cuentan con un órgano localizado en el parte anterior del paladar del hocico el cual les permite a través del lamido identificar aromas, siendo los machos los que tienen más desarrollado dicho órgano. Como ejemplo: cuando un macho ve a una hembra en el parque o en casa, la huele y después huele la región vulvar (la parte trasera) y después lame ligeramente; esto lo hace con la finalidad de percibir si la hembra esta en celo o no. Otra observación que tenemos del lamido es cuando dos perros se encuentran y se lamen la cara o la parte trasera del cuerpo, la finalidad es la misma: identificarse.

De esta manera, los perros pueden explorar los aromas y esto explicaría también el motivo por el que a veces los vemos lamer el suelo, la alfombra o cualquier otro objeto.

Otra función que cumplen los lametones, es la limpieza, ya que a medida que crecen los cachorros comienzan a lamerse tanto a sí mismo como a sus hermanitos.

Este afecto no viene más que por la mutua satisfacción pues, gracias a sus compañeros, el perro conseguirá limpiarse los lugares a los que él no llega y, puesto que familiares y amigos acicalan a otros familiares y amigos, el acto de lamer a otro perro tiene una gran importancia como medio de comunicación y socialización.

También podemos decir que si nuestro perro nos da un lametón en la cara puede traducirse como: “tengo hambre”, pero también puede ser una forma de decir: “soy tu amigo, reconozco tu autoridad y espero que no me hagas daño” o incluso: “todo está bien, no te enfades”.

Para los perros la paz de su hogar es fundamental, pues adoran la tranquilidad y están dispuestos a hacer cualquier cosa para mantenerla. Incluso al ver a su amo de mal humor (aunque el enojo no tenga nada que ver con ellos), lo normal es que se acerquen a él con las orejas bajas, la mirada sumisa y el rabo moviéndose en actitud conciliadora.

También existe la creencia de que la saliva del perro tiene un poder curativo y lo cierto es que, al igual que la de otras especies, posee sustancias bacteriostáticas que impiden o inhiben la actividad vital de las bacterias. Si nuestra mascota tiene una herida y la lame, puede que consiga curarla, pero en otras ocasiones podría agravar su dolencia. De la misma manera, no deberíamos dejar que el perro actúe de enfermero improvisando con nosotros, pues podríamos encontrarnos con una infección no deseada.

Lo fundamental es que nosotros no debemos olvidarnos de lavar nuestras manos después de acariciar o jugar con nuestro perro, especialmente si vamos a manipular alimentos, a comer o si tenemos alguna herida. Y que nosotros como dueños, cumplamos con sus vacunas, sus visitas al veterinario y darle una higiene adecuada.