EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE…

Salmos 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

He estado llevando a Chacha a caminar cada tarde desde que el clima se ha refrescado. ¡Nos encanta hacerlo! No tengo que decirle nada, solamente saco su correa, se sube al sillón para que se la ponga, y nos vamos. El día 31 de Octubre, cuando la mayoría de la gente celebra Holloween, estaba yo considerando si ir o no; iba a haber mucha gente por las calles y ni a Chacha ni a mi nos gustan los gentíos ni los ruidos fuertes. Al mismo tiempo, se me ocurrió que seria una buena oportunidad para darle una buena lección que necesita: Que no importa donde y como estén las circunstancias, yo siempre la voy a proteger. Entonces saqué su correa, se subió al sillón, se la puse, se sentó a la puerta antes de salir como le he enseñado,  y nos fuimos. Tan pronto como salimos de la puerta nos encontramos con gente en la calle yendo y viniendo. Carros iban y venían lentamente esperando a sus niños que andan pidiendo dulces de puerta en puerta por toda la colonia. Chacha no se asustó y solo caminaba a mi lado. Mas que nunca tuve cuidado de no ponerme nerviosa y guardar la calma no importa que pasara.

Cuando llegamos a la primera esquina, un montón de niños salieron de quien-sabe donde, corriendo, gritando y como es la costumbre vestidos en diferentes disfraces. No di ni el menor respingo, y Chacha se quedó calmada y siguió caminando como si nada. Seguimos adelante y ¡Había gente por todos lados! Entre mas obscura se ponía la noche, mas gente llegaba de quien sabe donde… no había abusos o desorden de esos que quiebran la ley; gracias a Dios que la gente estaba siendo muy cortes y educada. No vi a nadie que conozco.

Uno de estos días voy a tener que medir la distancia que caminamos; son varias cuadras, pero muy largas y le damos dos vueltas hasta ahorita. Quiero aumentar mas porque nos hace mucho bien. El detalle esta en el clima mas que nada. Esa noche no fue diferente, seguimos caminando y le dimos dos vueltas. Me encantó la manera en que Chacha me estaba confiando, no se puso nerviosa ni me pidió que la levantara en mis brazos. Le dí gracias a Dios que no hubo disfraces horrendos.

Lo que yo no sabia era que en la ultima cuadra nos íbamos a encontrar con una multitud de gente y de carros ruidosos. La gente, de todas las edades, corrían yendo y viniendo, se atravesaban por la calle, los patios y los carros andaban por todos lados. Estuvo tan estresante, que Chacha al fin se comenzó a poner nerviosa y se comenzó a asustar. ¡Todo dependía de mi ahora! Si yo me sentía nerviosa o me asustaba, seria el fin. Los perros saben lo que uno siente sin que les digas una sola palabra. Si le hablé diciéndole que todo estaba bien, y que yo la iba a proteger, pero mas que nada, me mantuve calmada y no dejé de caminar. Chacha siendo de raza Chihuahua, por naturaleza es miedosita, tienden a ser nerviosos. Cuando algo así pasa, ella me da vueltas. Jajajaja… y por consiguiente o le doy la vuelta yo también, o me enreda en la correa. Jajajajaja ¡Chacha comenzó a darme vueltas! Entendí porque lo estaba haciendo; pero si permitía que siguiera así,  la levantaba o me detenía, era lo mismo que enseñarle a tener miedo cuando precisamente estaba tratando de enseñarle lo contrario. Así que seguí firmemente caminando no importando que pasara.

Seguimos envueltas el caos de esa noche que no me imaginé nos iba a tocar. ¡El gentío! ¡Los carros! Llegó al punto que no pude mas que caminar entre los carros que iban y venían lentamente por la calle. Chacha sintió mi seguridad y postura, entonces se animó y comenzó a caminar con propósito. ¡Ahora la meta era llegar a casa! ME SIENTO TAN ORGULLOSA DE ELLA Y DE QUE LOGRAMOS ESTAR TRANQUILAS EN ESA SITUACIÓN LAS DOS.

Esto me ayudó a comprender porque Dios me permite pasar por cosas difíciles. Aun cosas espantosas y horrendas. ¿De que otra manera voy a saber que El esta allí conmigo no importa que pase? No hay otra manera. Su propósito no es probarme a mi; ¡Sino que yo compruebe quien es El! ¡Dios quiere que le crea y le confié completamente! Me encanta como mi Padre usa aun a Chacha para enseñarme lecciones tan hermosas. Mira lo que pasó: Allí estábamos, envueltas en caos, sin salida mas que seguir adelante. ¡Chacha decidió confiar en mi! ¡Siempre la protejo! Esta fue una prueba grande para mi mas que para ella. Ahora será mas fácil para ella confiar en mi, porque comprobó que si la cuido bien, que no voy a dejar de protegerla no importa que pase.

¿Te das cuenta de la lección de mi Padre en esta historia? Quisieras tu también poner tu confianza en tu Padre no importa que pase?