Vicky Larraz nos ha regalado esta carta, en la que nos cuenta cómo nació su amor por los animales, cómo llegaron a su vida y la forma tan diferente de proteger a las mascotas en Estados Unidos.
“Desde pequeña hemos sido muy “animaleros” osea, mi casa aparte de ser cinco hermanos, siempre hemos tenido perros, gatos, pájaros, hámster, etc. Casi siempre hemos sido de rescatar animales de la calle, y si no podiamos tenerlos nosotros, les encontrábamos un buen hogar. Siempre me ha parecido que somos un imán para econtrar animales, ya que en Miami y siendo madre de dos niñas de 10 y 8 años, seguimos la tradición. Creo que parte de la educación de nuestros hijos, es enseñarles la bondad, empatía y responsabilidad, y qué mejor forma que a través de los animales.
Mi marido vino con “Náutico” un gato negro que recogió de una marina con tan solo un par de meses, uno más de una camada de una gata callejera. Luego, desde que las niñas eran muy pequeñas, vino “Loli” una perra que adoptamos con un año de edad en el Humane Society que está cerca de nuestra casa.
La historia de “Loli” no la conocemos pero aunque siempre la hemos tratado como una reina, se nota que viene de un hogar donde no la trataron con el respeto que se merecía. Es una mezcla de pastor y algo más, pero qué más da, es un miembro más de la familia, es preciosa y muy querida.

Después adoptamos a “Einstein”, un gato gris con tan solo 2 meses, también del Humane Society y ahora está grande, gordo y es muy cariñoso. Si no era suficiente, un día mi marido escuchó unos maullidos de gatos que venían de una casa de unos vecinos que se acababan de mudar. La casa estaba abandonada, pero así y todo, los maullidos parecían que venían del techo de la casa. Cogimos una escalera y trepamos al tejado, ahí empezaron a salir gatitos que tendrían aproximadamente 2 semanas, muy flacos y hambrientos. Está claro que la gata de los vecinos había parido a escondidas y al irse se la habían llevado sin darse cuenta que dejaban 5 gatos huérfanos.
Pues los cinco fueron rescatados uno a uno del tejado, les compramos un biberón y leche especial para gatos. Me pasé el mes y medio siguiente dándole el biberón a los cinco, y con las manos llenas de magulladuras, les vi ir creciendo y fortaleciéndose día a día. A 4 les encontramos unos hogares maravillosos, pero el quinto se quedó con nosotros, “Yapper” (en la foto durmiendo con Sophia) y ahora tiene como un año y medio, es un amor de gato que se pasa el dia en brazos de Sophia. Se lleva de maravilla con Loli y les encanta jugar en el jardín. Lea el resto de la entrada »